Unidad 3 · Nivel 1 · Anatomía de una wallet
Siguiendo el dinero
Rastrear fondos es solo leer transacciones en fila: el dinero sale de la dirección A, aterriza en B, se divide hacia C y D, y vuelve a juntarse en E. Las divisiones y los barajeos te frenan pero no borran nada; cada rama queda en el libro contable. El rastro suele terminar en uno de dos lugares: un exchange (una entidad conocida) o un mixer (un rompe-vínculos deliberado).
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Lo que te preguntamos
Ordena la rutina básica de rastreo
Aquí la paciencia le gana al genio. Los investigadores profesionales hacen exactamente esto, con software para manejar miles de ramas. La lógica es la que acabas de ordenar.
El rastro de unos fondos robados termina en una dirección de depósito etiquetada de un exchange. ¿Qué sabes ahora?
La cadena te entrega la puerta, no el documento de identidad. Los exchanges aplican KYC, así que las autoridades pueden solicitar la identidad del titular; ese último paso ocurre fuera de la cadena.
¿Qué le hace realmente un mixer como Tornado Cash a un rastro de dinero?
Nada se borra: los depósitos y retiros siguen siendo públicos. Lo que se ahoga entre la multitud es el vínculo entre TU depósito y TU retiro.
Dividir fondos robados entre cientos de wallets no borra el ___. Los analistas aún pueden recorrer cada rama.
La complejidad compra tiempo, no borrado. Cada una de esas cientos de wallets tiene un historial público que lleva de vuelta a la división.
Tras el hackeo del puente Ronin en 2022 (más de $600M robados), los investigadores rastrearon los fondos durante meses. ¿Por qué los hackers no pudieron borrar sus huellas?
Mezclaron, saltaron de cadena y esperaron, y aun así analistas y autoridades siguieron las ramas durante meses, y parte de los fondos fue incautada. La inmutabilidad corta en ambos sentidos: los ladrones no pueden triturar la evidencia. 🐜
El resto de esta unidad
Cada dirección cuenta una historia: edad, hábitos, identidad y adónde fue el dinero.